Sexólicos Anónimos de Costa Rica
Programa de recuperación de 12 pasos
¿Sientes que necesitas ayuda?
Sexólicos Anónimos es una comunidad de personas que comparten su experiencia para recuperarse de la conducta sexual compulsiva.
Este es un espacio seguro donde encontrarás apoyo y recuperación
Examínate a Ti Mismo
1. ___ ¿Se te ha ocurrido alguna vez que necesitas ayuda para modificar tu comportamiento o pensamientos sexuales?
2. ___ ¿Que te iría mucho mejor si
no te "dejaras llevar" por los impulsos sexuales?
3.___ ¿Que el sexo o los estímulos exteriores te controlan?
4.___ ¿Has tratado alguna vez de parar o limitar aquello que consideras perjudicial en tu conducta sexual?
5.___ ¿Utilizas el sexo para huir de la realidad, aliviar la ansiedad o porque no sabes resolver los problemas que la vida te plantea?
6.___ ¿Tienes sentimientos de culpa, remordimientos o depresiones después?
7.___ ¿Se ha vuelto más compulsiva tu búsqueda de sexo?
8.___ ¿Perjudica a las relaciones con tu cónyuge?
9.___ ¿Te ves obligado a recurrir a imágenes o a recuerdos durante el acto sexual?
10.___ ¿Se apodera de ti un impulso irresistible cuando la otra
parte toma la iniciativa o te propone relaciones sexuales?
11.___ ¿Estás siempre saltando de pareja en pareja o d e amante
en amante?
12.___ ¿Crees que "el amor verdadero" te ayudaría a liberarte de la lujuria, a abandonar la masturbación o a dejar de ser
tan promiscuo?
13.___ ¿Tienes una necesidad destructiva, una necesidad sexual
y emocional desesperada de alguien?
14.___ ¿La búsqueda de sexo, ¿hace que no prestes atención a tus necesidades o al bienestar de tu familia y de los demás?
15.___ ¿ha reducido tu rendimiento y tu capacidad de
concentración en la medida e n que el sexo se ha vuelto
más compulsivo?
16.___ ¿Te roba tiempo que debieras dedicar al trabajo?
17.___ ¿Cuando buscas sexo acudes a un medio social más bajo?
18.___ ¿Te entran ganas de alejarte lo más rápidamente posible de la otra persona una vez finalizado el acto sexual?
19.___ ¿Te masturbas y tienes relaciones sexuales con otras
personas, a pesar de que tu cónyuge es sexualmente
satisfactorio?
20.___ ¿Te han arrestado alguna vez por algún delito relacionado el sexo.
Sin costo • Anónimo • Confidencial
EL PROPÓSITO DE SA
Sexólicos Anónimos es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse.El único requisito para ser miembro de SA es el deseo de liberarse
de la lujuria y de alcanzar la sobriedad sexual. Para ser miembro de SA no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones.SA no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni s e opone a ninguna causa.Nuestro objetivo primordial es mantenernos sexualmente sobrios y ayudar a otros sexólicos a alcanzar la sobriedad sexual.
¿QUÉ SON LOS SEXOLICOS?
¿QUÉ ES L A SOBRIEDAD SEXUAL?
Hablamos por nosotros mismos. La naturaleza especializada de
SA puede entenderse mejor en términos de lo que llamamos
sexólico. Los sexólicos se han situado ellos mismos fuera del
contexto de lo que llamamos lo bueno y lo malo. Han perdido el
control y ya no tienen el poder de elegir. Ya no pueden detenerse.La lujuria se ha convertido en una adicción. Nuestra situación es como la de los alcohólicos que ya no pueden tolerar el alcohol y deben dejar de beber por completo, pero su relación de dependencia es tan grande que no pueden lograrlo.Así sucede con los sexólicos o borrachos del sexo, que no pueden tolerar la lujuria pero al mismo tiempo no pueden prescindir de ella. Así, para los sexólicos, cualquier forma de relación sexual
consigo mismo o con personas distintas a su cónyuge es
progresivamente adictiva y destructiva.También somos conscientes de que la lujuria es la fuerza impulsora de nuestros comportamientos sexuales y que la verdadera sobriedad incluye la victoria progresiva sobre la misma.Llegamos a estas conclusiones a través de nuestras experiencias y del proceso de recuperación; no tenemos otra opción. Pero reconocemos que aceptar esta realidad es la clave para una libertad feliz y gozosa que no podríamos conocer de ninguna otra forma.Esto debiera desanimar a muchos de los que nos visitan que admiten ser víctimas de la obsesión y compulsión sexual, pero que lo que en el fondo quieren es controlarla y disfrutarla, del mismo modo que a los alcohólicos les gustaría recuperar el control y disfrutar la bebida.Hasta que llegamos a la desesperación, hasta que quisimos parar de verdad pero vimos que no éramos capaces, no pudimos tomar en serio este programa de recuperación. S A es para los que no tienen más opción que parar y es su propio interés personal el que debe convencerles de ella.
E L PROBLEMA
Muchos de nosotros nos considerábamos inferiores, despreciables y nos sentíamos asustados y solos. Lo que veíamos en nuestro interior nunca igualaba lo que veíamos en el exterior de los demás.Desde un principio, nos sentimos desconectados: de nuestros padres, de nuestros semejantes y de nosotros mismos.Nos aislábamos del mundo mediante la fantasía y la masturbación. Tratábamos de establecer alguna conexión sumergiéndonos en fotos e imágenes y persiguiendo a los objetos de nuestras fantasías.Perseguíamos con lujuria, y deseábamos que se nos persiguiese con lujuria también.Nos convertimos en verdaderos adictos: relaciones sexuales
con nosotros mismos, promiscuidad, adulterio, relaciones de dependencia y fantasía en aumento. Conseguíamos el sexo con la mirada; lo comprábamos, lo vendíamos, lo intercambiábamos, lo regalábamos. Eramos adictos al coqueteo, a la provocación y a lo prohibido.La única manera que conocíamos de liberamos de la tiranía del sexo consistía en hundirnos aún más en él. "Por favor, relaciónate conmigo y lléname", implorábamos de rodillas. A la vez que buscábamos con lujuria tratando de lograr el estado de trance definitivo, cedíamos nuestra propia voluntad a los demás.Esto nos producía sentimientos de culpabilidad, odio a nosotros mismos, remordimientos, vacío interior y dolor. Nos encerrábamos cada vez más dentro de nosotros mismos, alejados de la realidad, del amor, y perdidos en nuestro interior.Nuestra conducta imposibilitaba la verdadera intimidad.Desconocíamos lo que era la unión real con alguien, porque nos
interesaba sólo lo ilusorio. Nos atraía el "hechizo" de lo físico-sexual, el contacto que producía efectos mágicos; precisamente porque así evitábamos la intimidad y la unión verdadera. La fantasía corrompía lo real, la lujuria mataba al amor.Primero adictos, después incapaces de dar amor, recibíamos de los demás para llenar el vacío que existía en nuestro interior. Nos engañábamos una y otra vez al pensar que la siguiente persona sería la que nos salvara, y mientras tanto, íbamos desperdiciando nuestras vidas.
LA SOLUCIÓN
Nos dimos cuenta que nuestro problema tenía tres dimensiones: la física, la emocional y la espiritual y que, por tanto, la curación tendría que producirse en las tres.El cambio de actitud decisivo comenzó cuando admitimos que éramos incapaces de curarnos, que nuestra adicción era más poderosa que nosotros y nos había vencido.Asistimos a las reuniones e interrumpimos nuestras conductas. Para algunos esto significaba no practicar ninguna actividad sexual, en solitario o acompañados, además de abstenernos de relaciones de pareja. Para otros significaba un periodo de abstinencia sexual con su cónyuge para poder recuperarse de la lujuria.Descubrimos que éramos capaces de parar, que no satisfacer el hambre no nos mataba, ¡y que en realidad el sexo era opcional! ¡La esperanza de libertad nació y comenzamos a sentimos libres!Con más ánimo para proseguir, renunciamos a nuestra obsesión
con el sexo y con nosotros mismos, que nos empujaba al aislamiento, y nos volvimos hacia Dios y hacia los demás.Todo esto nos aterrorizaba. No podiamos ver lo que había
más adelante, salvo que otros habían seguido anteriormente ese
mismo camino. Cada nuevo acto de rendición se asemejaba a un
salto al abismo, pero lo dábamos. Y en vez de matarnos, ¡la capitulación mataba la obsesión!Habíamos dado un paso hacia la luz, hacia un modo de vida completamente nuevo.La fraternidad nos ayudaba a no sentirnos abrumados y a mantenernos alerta; era un refugio en el que al fin podíamos enfrentarnos a nosotros mismos. En vez de cubrir nuestras emociones con sexo compulsivo, comenzamos a exponer las raíces de nuestra hambre y de nuestro vacío espiritual. Y comenzó la curación.Al enfrentarnos a nuestros defectos, sentíamos deseos de
cambiar; el ponerlos en manos de Dios hizo que perdieran el
poder que sobre nosotros tenían.Por primera vez comenzamos a sentirnos más cómodos con nosotros mismos y con los demás sin necesidad de recurrir a nuestra "droga." Tratamos de reparar los daños que habíamos causado, perdonando a cuantos nos habían ofendido y tratando de no ofender a los demás. Con cada enmienda, el peso de la culpa que nos atormentaba iba disminuyendo, hasta que pudimos erguir la cabeza, mirar al mundo a los ojos y respirar libres.Comenzamos a vivir una sobriedad positiva, realizando actos de amor para mejorar nuestras relaciones con los demás. Estábamos aprendiendo a dar, y en la medida en la que dábamos, recibíamos. Conseguíamos lo que ninguno de esos sustitutos jamás fue capaz de proporcionamos. Estábamos estableciendo la Conexión verdadera. Habíamos llegado.
Contacto
Las reuniones son espacios seguros, confidenciales y anónimos donde los miembros comparten su experiencia de recuperación.Puedes asistir sin compromiso.
• Martes – 7:00 p.m. – Virtual
• Jueves – 7:00 p.m. – San Pedro de Montes de Oca, San José.
Puedes escribirnos para confirmar horarios o recibir más información.
Responderemos lo antes posible.
Sexólicos Anónimos Costa Rica
Programa de recuperación basado en los Doce PasosNo afiliado a ninguna institución, religión ni organización externa.
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